Los agentes se desplazaron al establecimiento y se entrevistaron con el afectado, que presentaba varias heridas de arma blanca. En su primera conversación con los policías, explicó que caminaba tranquilamente por la calle cuando se le acercó un coche de color oscuro en el que viajaban dos hombres a los que no conocía de nada.
Según su relato, uno de los desconocidos se dirigió a él y le preguntó la hora. Acto seguido, prosiguió el denunciante, el conductor se bajó del vehículo y le pidió un cigarro. Por último, el individuo sacó una navaja y, según su testimonio, le dijo: «Dame todo lo que tienes».
La historia aún tenía un giro final. La víctima contó a los agentes que, cuando se puso a gritar y a pedir socorro, el atracador le causó varios cortes en el muslo de la pierna derecha y en la mano izquierda. Los sanitarios del 061 le curaron las heridas que presentaba, que no revestían gravedad.
El hombre afirmó que consiguieron quitarle un anillo de oro, el reloj y una cartera que contenía 70 euros. Los agentes empezaron a sospechar tanto por la superficialidad de las lesiones como por la escasa cuantía del botín, aunque abrieron una investigación como si realmente se tratara de un atraco.
Al final, el hombre reconoció en comisaría que le había sucedido algo muy distinto. Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, confesó que había vendido el anillo y el reloj, y que se había gastado todo el dinero en copas y en máquinas tragaperras, por lo que, supuestamente, se inventó toda la historia para ocultar dicho desembolso. Los policías le leyeron los derechos por presunta simulación de delito.
Esta es la principal conclusión de un estudio que ha presentado la asociación Protégeles y que ha sido elaborado por distintas universidades de países europeos. La investigación también ha revelado que los adolescentes españoles son los que más usan de forma abusiva las redes sociales, en concreto casi el 40% se conecta a ellas a diario y durante más de dos horas, una práctica que les pone en riesgo de caer en la adicción a la Red.
Según el presidente de Protégeles, Guillermo Cánovas, «la mayoría de los chicos podrá superar por sí mismos esa primera etapa en la que se muestran señales preocupantes de adicción a internet pero aún no son adictos». Los que terminan desarrollando la adicción necesitarán ayuda profesional, aparte de la de la familia. En cualquier caso, Cánovas da dos consejos básicos a la hora de que los chicos usen esta herramienta: que los padres regulen el tiempo que están en internet y que sigan promoviendo otras alternativas de ocio (relaciones con amigos, deportes, salidas...).
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Como también es verdad que, con los videojuegos en particular, los padres debemos estar muy alertas, indica Jorge Flores, director de Pantallas Amigas. «No se puede negar que los videojuegos enganchan y atraen de una forma que con otros medios de ocio jamás se ha podido ni imaginar», apunta. Flores señala que los efectos de la dopamina que nuestro propio cuerpo produce debido al denominado «circuito de la recompensa» podrían ser uno de los motivos de «enganche». «La dopamina nos hace sentir bien y resolver los retos de este tipo de juegos nos ayuda a generarla. Esto puede llevar a determinadas personas, incluidos los más pequeños, a buscar en el juego esa sensación de plenitud momentánea y efímera, pero desde el punto de vista químico e inmediato», añade.
Por si acaso, el director de Pantallas Amigas recomienda a los padres estar muy atentos a cualquiera de los siguientes síntomas para buscar alternativas que reduzcan el consumo de videojuegos: «Si el niño parece pensar continuamente en el juego, llegando a la obsesión; si cada vez necesita pasar más tiempo jugando para conseguir satisfacción; si detectan pérdida de control para parar o disminuir la dedicación al juego; si presenta síndrome de abstinencia, con ansiedad o irritabilidad cuando no puede participar en el juego, o negación, mediante mentiras a la familia y amigos acerca del nivel de implicación en el juego, por ejemplo». «En caso de que el niño juegue cada vez más por las noches y duerma durante el día, o falte cada vez más a clase y finja estar enfermo con frecuencia para dedicarle tiempo a la videoconsola, entonces puede que ya estemos ante un problema de adicción que requiera tratamiento especializado», concluye Flores.
Aunque son pocos, existen casos en los que los jugadores no han podido parar de jugar ni para cubrir sus necesidades básicas de comer o dormir. De vez en cuando se conoce algún caso de fallecimiento por jugar hasta la extenuación, como le ocurrió a un jugador taiwanés que llegó a jugar durante 40 horas ininterrumpidas a un juego de rol. Esta obsesión es la que lleva a algunos niños a mentir a sus padres para poder jugar más tiempo del permitido y aconsejado. En California se dio un caso extremo, en el que una adolescente llegó a drogar a sus padres para poder conectarse a internet más allá del «toque de queda digital» impuesto por ellos. El niño desaparecido en Alcobendas mintió para irse con un amigo, pero la ansiedad por jugar pudo haber sido aprovechada por alguien con peores intenciones: habría bastado con que el menor hubiera accedido a jugar en casa de alguna persona que conoció a través del juego online y cuya verdadera intención fuera acercarse físicamente al menor para cometer algún tipo de abuso. No sería algo extraordinario, ya que hace pocos meses fue detenido un pederasta que había conocido y acosado a más de 50 menores a través del juego online de una conocida videoconsola. Los padres deberían conocer bien los tipos de juegos y la forma en la que se participa en ellos, para poder identificar problemas; no es lo mismo una persona jugando sola, pues el juego seguramente termine después de diez horas de juego como máximo y no ofrezca mayor incentivo para seguir jugando, que estar online con otros compañeros, de forma que uno puede pasar años "enganchado". Si el videojuego es más que una afición para el hijo, los padres deberán conocer bien la forma en la que juega, con quién y durante cuánto tiempo lo hace, para evitar que se convierta en un problema mayor.
Los videojuegos se han convertido en el medio de entretenimiento favorito de niños y adolescentes, hasta el punto de llegar a ser el regalo estrella estas navidades, para ambos sexos. Conscientes de ello, la asociación www.protegeles.com recomienda que los padres controlen varias cuestiones cuando sus hijos menores de edad, especialmente hasta los 14 años, jueguen con videojuegos: