Entre el 23,8 % de adictos al juego digital que se acercaron el año pasado a las asociaciones de Fajer para recibir tratamiento, la gran mayoría -el 71 %- tiene problemas con las apuestas deportivas y el resto con las modalidades que permiten jugar en internet al póquer (7 %), la ruleta (6,3 %), las tragaperras (4 %) o el bingo (1,2 %).
En Fajer, el tiempo mínimo que consideran que una persona debe seguir tratamiento para superar una ludopatía es de dos años sin tener ninguna recaída, un tratamiento en el que debe involucrarse el entorno y la familia.
Abad denuncia que en el caso del juego digital, sobre todo las apuestas deportivas, se emite publicidad en televisión en horario protegido pese a estar prohibido porque "a las empresas les merece la pena pagar las sanciones por los beneficios que logran".
Desde hace un año, al igual que el registro en el que las personas adictas al juego puede inscribirse para autoprohibirse la entrada en casinos, bingos y salones de juegos, existe también un registro que impide jugar por internet, ya que en estos juegos siempre es necesario meter los datos personales antes de la partida.
No obstante, incluso en el registro para los juegos presenciales, Abad denuncia que no siempre se ejerce un control en el acceso, incluso con menores, y además cada comunidad lleva sus datos por lo que si una persona quiere evitar toda tentación en cualquier ciudad debe inscribirse en los registros de cada autonomía.
De hecho, el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, pidió recientemente mejorar estos controles en Andalucía a raíz de la denuncia de la mujer de un ludópata que pese a estar en el registro logró acceder 44 veces a un casino en un año.
Según los datos facilitados a Efe por la Consejería de Hacienda, en Andalucía hay actualmente 36.153 personas que tienen autoprohibido su acceso a casinos, salas de juegos o bingos (en algunos casos a los tres o a más de uno de estos lugares), de los que 21.385 son hombres y 14.768 mujeres.
En el caso de casinos y salas de juego, los hombre que se autoprohiben la entrada casi duplican a las mujeres pero en los bingos el número de personas inscritas es muy parecido entre ambos sexos. EFE
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Sábado 27 de Enero de 2018
10,00-13,00 Curso de Calidad a cargo de EKOTONIA
Ponente: Pilar Sevilla, directora Ekotonia
Sábado 27 de Enero de 2018
17,00 Inauguración oficial Curso de Monitores Voluntarios
Ponente: Raquel Castro Bohórquez, psicóloga de AMALAJER y colaboradora FAJER
17,30-20,30 Contenidos:
1.- Los Voluntarios: Derechos y Deberes
2.- Conceptos de Monitores
3.- Acogida
* Cualidades del Monitor de Acogida
* Metodología de las Acogidas
* Contenidos de la Acogida
* Tipos de Acogida
4.- Características de un Monitor
Domingo 28 de Enero de 2018
10,00-13,00
5.- Tipos de Grupos
6.- ¿Por qué separar en niveles los distintos grupos?: Estadios de Cambio
7.- Normas de Terapia y objetivos de Grupos
8.- Importancia del bienestar del Monitor
Málaga 27 y 28 de Enero de 2018
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En este sentido, los expertos identifican la "tolerancia" como uno de los principales factores para identificar la dependencia a los videojuegos: cada vez se necesita jugar más tiempo o a más juegos. Paralelamente, puede aparecer un comportamiento irritable y constantes cambios de humor como síntomas de abstinencia cuando no se juega. Pero conviene tener en cuenta que "ni la tolerancia ni la abstinencia son condiciones necesarias ni suficientes para diagnosticar una dependencia", de acuerdo al Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Prioridad del juego sobre las necesidades vitales
La OMS advierte que el jugador adicto sufre un cambio emocional y cognitivo; comienza a preocuparse cuando no está jugando y piensa de manera obsesiva en el juego hasta tal punto que puede dejar de lado sus intereses sociales y necesidades vitales.
Posibles indicios de una adicción a los videojuegos serían el absentismo escolar o laboral, el descuido de la higiene personal y la adopción de hábitos como dejar de comer o dormir para dedicar más tiempo a los videojuegos.
No obstante, los expertos matizan que estos hábitos han de mantenerse en el tiempo para ser considerados síntomas, es decir, no basta con que una persona pase más tiempo frente a la pantalla que atendiendo otros aspectos de su vida durante un fin de semana, sino que debe manifestarse "durante al menos 12 meses", según la OMS.
Continuación o escalada de la conducta pese a las consecuencias
Los adictos a los videojuegos pueden sufrir problemas físicos como dolores de espalda o jaqueca, y psicólogicos como la depresión o la falta de autoestima, pero los patrones de juego "suelen persistir pese a que se pueda tener conciencia del incremento del riesgo de daño para el individuo u otras personas", advierte la OMS.
A este respecto, el experto en Psicología Walter Capa señala que la incapacidad de dejar de jugar a videojuegos por parte de los adictos que tienen voluntad de hacerlo, genera en ellos tal frustración que les hace caer paulatinamente en un "círculo vicioso" de deterioro. En otras palabras, los adictos son conscientes de que los videojuegos les perjudican, pero no pueden dejarlos.
La continuación de la conducta es clave para diferenciar la adicción a los videojuegos del uso abusivo de los videojuegos, puesto que evidencia un proceso de dependencia similar al de los drogodependientes con la particularidad de que la adicción a los videojuegos "no se explica por una acción biológica o bioquímica, sino que en este caso es psicológica", a juicio de la psicóloga Clara Marco.